Querido papá:

Cuando seas viejito, tanto que al ver tu reflejo en el espejo ya no te reconozcas, espero que en tu mente perduren esos momentos felices que tuviste con nosotras. Aunque no me creas, revisando álbumes y videos antiguos, encontré tu sonrisa, esa que desapareció desde el día en que decidiste alejarte.

Los motivos de ese suceso, solo tú lo sabes y espero que tengas la fortaleza para poder contarnos algún día qué pasó en tu corazón durante tanto tiempo. Años en los que tu luz se ha ido apagando.

Espero también que te perdones a ti mismo, por no permitirte ser feliz.

Con Cariño, tu hija.

Querida Hija:

Ya estoy listo. Después de tanto tiempo mereces saber aquella historia, llena de incertidumbre.

PD: Juntémonos mañana en tu casa.

Con Cariño, tu padre.

Toqué el timbre para verla, estoy tan orgulloso de ella por todo lo que ha logrado. Si no hubiese sido por mis decisiones, es probable que esta historia fuera distinta, pero aquí estoy, preparado para liberarme al fin.

Abrió la puerta y la vi, pude darme cuenta de que en la entrada habían velas que se movían al ritmo de mi respiración, las apagué por miedo a que alguna cayera, mientras ella intentaba darme un último abrazo, pero no la pude tocar.

 

Entregamos nuestras felicitaciones al autorA,

VALERIA MARIA GANA FUENZALIDA